Convocatoria Internacional
Dr. Carlos Peralta · Presidente de la Organización Mundial por la Paz – OMPP / WOFP
A los Señores Secretarios Generales, Embajadores y representantes de la Organización Mundial por la Paz en las 185 naciones:
Me dirijo a ustedes ante la profunda preocupación que genera la situación que actualmente atraviesa la humanidad.
Los conflictos armados que se desarrollan en distintas regiones del mundo, junto con las crecientes tensiones entre Estados y las nuevas alianzas militares, han generado un escenario de enorme incertidumbre. A diario somos testigos de la pérdida de vidas humanas, de familias que quedan destruidas y de poblaciones civiles que sufren las consecuencias de enfrentamientos que, en muchos casos, se encuentran fuera de su voluntad y decisión. Los secuestros masivos de jóvenes y ancianos llevados a la fuerza a una guerra que no saben si volverán vivos.
Es difícil aceptar que, al comenzar este tercer milenio, la humanidad continúe recurriendo a la guerra como respuesta a sus diferencias.
Por esta razón, desde la Organización Mundial por la Paz hacemos un llamado a los gobiernos y a los dirigentes de todas las naciones para que se detenga la escalada de los conflictos y se recupere, por encima de cualquier diferencia, el camino del diálogo y la negociación.
El mundo está hoy frente al peligro de una escalada mundial.
La situación adquiere una dimensión aún mayor cuando intervienen potencias que disponen de armamentos de enorme capacidad destructiva.
Ante la existencia de arsenales nucleares, una escalada militar puede llevar a consecuencias que ningún gobierno, ninguna nación y ningún pueblo deberían tener que enfrentar.
No existe un verdadero vencedor en una guerra nuclear.
La utilización de este tipo de armamento tendría consecuencias que trascenderían ampliamente las fronteras de los países involucrados y afectarían a generaciones enteras.
Por ello, consideramos que la comunidad internacional debe actuar con la mayor responsabilidad y evitar cualquier decisión que pueda conducir a una escalada irreversible.
Rusia y Ucrania: se está buscando la necesidad urgente de recuperar el diálogo pacífico.
La guerra entre la Federación de Rusia y Ucrania constituye una de las mayores preocupaciones de la comunidad internacional.
La continuidad de las hostilidades ha provocado un enorme sufrimiento humano, pérdidas de vidas, desplazamientos y consecuencias que alcanzan mucho más allá de los territorios directamente afectados.
La Organización Mundial por la Paz considera necesario que todos los actores involucrados trabajen para recuperar los canales diplomáticos y encontrar una solución que permita alcanzar un acuerdo duradero y definitivo.
Las alianzas entre naciones deben contribuir a la seguridad y a la Paz, no a la ampliación de los conflictos.
Medio Oriente y el estrecho de Ormuz: se extiende esta crítica situación a oriente y gran parte del mundo.
También observamos con profunda preocupación la situación en Medio Oriente y las tensiones relacionadas con el estrecho de Ormuz.
Cualquier escalada en esta región puede generar consecuencias que alcancen a numerosos países y afectar la estabilidad internacional.
Por ello, exhortamos a todas las partes involucradas, incluidos los Estados Unidos, Israel, Irán y los demás actores regionales e internacionales, a profundizar los esfuerzos diplomáticos y encontrar mecanismos que permitan evitar una expansión del conflicto.
La participación de nuevos actores militares puede aumentar la dimensión de una crisis que ya representa un grave riesgo para la población civil.
El diálogo debe comenzar antes de que las armas hablen.
Recordamos a Hiroshima y Nagasaki: una advertencia para la humanidad.
La historia debe permanecer presente en nuestra memoria.
Hiroshima y Nagasaki representan para la humanidad uno de los testimonios más dolorosos de las consecuencias de la utilización de armas nucleares contra ciudades y poblaciones civiles. Ambos acontecimientos dejaron una enseñanza que no debemos olvidar: una guerra puede terminar, pero sus consecuencias pueden permanecer durante generaciones.
Hoy, las capacidades militares y tecnológicas existentes son considerablemente superiores a las de aquel momento.
Por ello, la humanidad tiene una responsabilidad aún mayor: evitar que vuelva a producirse una tragedia de semejante magnitud.
Desde la Organización Mundial por la Paz reafirmamos nuestro compromiso con el principio de Nunca Más una Guerra Nuclear.
La vida humana debe estar por encima de cualquier diferencia y todo con comunes acuerdos aporta al bienestar general.
Es que una vida humana no puede ser considerada una cifra.
Detrás de cada persona que muere existe una familia, una historia y un futuro que desaparece.
Particularmente doloroso es el sufrimiento de los niños y de las poblaciones civiles que quedan atrapadas en medio de los enfrentamientos.
La protección de la población civil debe constituir una prioridad permanente de la comunidad internacional.
No podemos acostumbrarnos a las imágenes de ciudades destruidas, como en Gaza, familias separadas, niños muertos y millones de personas obligadas a abandonar sus hogares.
La Paz no puede ser solamente una aspiración. Debe convertirse en una decisión política.
La responsabilidad de las grandes potencias: es el momento que se active en favor de toda la humanidad, que es una.
En estos momentos de tanta tensión internacional, las grandes potencias tienen una responsabilidad especial.
Por ello, la Organización Mundial por la Paz ha planteado la necesidad de que las principales potencias mundiales utilicen su capacidad de influencia para favorecer acuerdos, abrir canales de comunicación y contribuir a detener la escalada de los conflictos.
Se ha propuesto a la República Popular China, a los Estados Unidos del Norte de América, la Federación de Rusia y la India, entre otras grandes naciones con importante influencia económica, política y geopolítica, los que pueden desempeñar un papel relevante en la búsqueda de mecanismos que permitan recuperar la estabilidad internacional.
No se trata de establecer vencedores y vencidos. Se trata de preservar la vida humana.
Nuestro planeta único para la vida humana requiere de una alta responsabilidad, un absoluto control y un monitoreo permanente.
La situación internacional debe llevarnos también a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos frente al planeta que entre todos compartimos.
Los fenómenos naturales, las emergencias ambientales y los efectos de las actividades humanas sobre nuestro entorno requieren investigación científica, prevención y cooperación internacional.
La Organización Mundial por la Paz, junto a su Organismo Monitoring in the World, considera necesario que todo desarrollo científico y tecnológico sea acompañado por responsabilidad, transparencia y mecanismos adecuados de control, en especial cuando puedan existir riesgos para la población o para el equilibrio ambiental.
El experimento del CERN, Centro Europeo para la Investigación Nuclear, con sus pruebas del Big Bang que transita por las entrañas de la tierra, ha descalibrado lo perfecto e irreparable, donde se suman plantas similares de diferentes naciones que seguramente entre todos provocan fractura de las capas tectónicas, y allí son los movimientos telúricos planos, sin escalas ascendentes de aviso, como lo ha hecho siempre la sabia madre naturaleza. Estos son testeos nucleares y nadie ve lo que sucede allí debajo de nuestros pies, donde el eje de la tierra y los polos ya fueron afectados.
El cambio climático entra en un plano de peligro, con un recalentamiento global, olvidando que todo en las grandes profundidades de la tierra es irreparable: las perforaciones de las profundas y milenarias vetas de gas metano, que sale su gas a la superficie y en contacto con el oxígeno se provocan incendios sorpresivos.
La ciencia debe estar al servicio de la humanidad y de la preservación de la vida, no experimentos a ciegas a ver qué sucede al día siguiente o, en su causa y efecto, cuáles son los resultados.
La crisis humanitaria y sanitaria se ha expandido en todos los ámbitos.
A los conflictos armados se suman las dificultades sociales y sanitarias que numerosos países continúan enfrentando después de la pandemia del COVID-19.
Los sistemas de salud requieren recursos, infraestructura, profesionales y medicamentos suficientes para atender las necesidades de sus poblaciones.
Millones de personas continúan viviendo en condiciones de vulnerabilidad y requieren una respuesta internacional que coloque nuevamente a la persona en el centro de las políticas públicas.
Los recursos destinados al desarrollo humano, la salud, la educación y la alimentación deben ocupar un lugar prioritario dentro de las decisiones de los Estados; y la compra de armas para destrucción de la vida, esto no aporta en favor de la salud humana.
La seguridad de una nación no puede medirse solamente por la capacidad de sus arsenales, sino también por la calidad de vida de sus habitantes.
Hoy le hacemos un llamado a los Secretarios Generales, Embajadores de la OMPP WOFP y a las 33 Agencias y Organismos, incluyendo a todos sus Directivos.
Señores Secretarios Generales:
Señores Embajadores:
Señores Directores de las Agencias y Organismos de esta Organización por la Paz.
La Organización Mundial por la Paz fue concebida como un espacio de contribución al diálogo, al entendimiento entre las naciones, pueblos y culturas, por la defensa de la vida humana; en especial, un no a las armas nucleares.
Por ello, solicitamos a nuestros representantes en las distintas naciones que transmitan a sus respectivos gobiernos la necesidad de fortalecer todos aquellos mecanismos que puedan contribuir a evitar nuevas guerras y a poner fin a los conflictos existentes.
Cada Secretario General y cada Embajador de la OMPP puede convertirse en un instrumento de diálogo y entendimiento dentro de su propio ámbito de responsabilidad.
La Paz necesita de personas dispuestas a construir puentes donde otros levantan barreras.
Es un compromiso de toda la humanidad unida por su futuro próspero, donde hoy somos más de ocho mil millones de personas compartiendo un mismo techo en un mismo planeta.
Tenemos diferentes idiomas, culturas, religiones y creencias, como variadas historias y formas de entender la vida. Pero existe algo que nos une: todos necesitamos vivir; y cuando nos conocemos, es allí que vemos que somos todos hermanos.
La mayoría de los pueblos no desea la guerra, ese histórico error de egoísmo y reducción de población en todos los tiempos.
Las familias quieren seguridad. Los niños necesitan crecer en Paz. Los Pueblos necesitan oportunidades para desarrollarse. Las Naciones necesitan estabilidad para construir su futuro.
Por eso, la Organización Mundial por la Paz hace un llamado a los gobiernos, a las instituciones internacionales, a los líderes políticos, a los representantes religiosos, a la sociedad civil y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para trabajar conjuntamente por la Paz.
No debemos esperar a que una nueva tragedia nos obligue a comprender el valor de la vida.
Debemos actuar antes.
La diplomacia debe prevalecer sobre la confrontación.
El diálogo debe prevalecer sobre la amenaza.
La cooperación debe prevalecer sobre la división.
Y la vida humana debe estar por encima de cualquier diferencia.
La Paz es responsabilidad de todos.
Dr. Carlos Peralta Presidente Organización Mundial por la Paz – OMPP / WOFP